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Entradas

Michel Foucault por sí mismo (2003)

Roberto Bolaño: El policía de las ratas

para Robert Amutio y Chris Andrews Me llamo José, aunque la gente que me conoce me llama Pepe, y algunos, generalmente los que no me conocen bien o no tienen un trato familiar conmigo, me llaman Pepe el Tira. Pepe es un diminutivo cariñoso, afable, cordial, que no me disminuye ni me agiganta, un apelativo que denota, incluso, cierto respeto afectuoso, si se me permite la expresión, no un respeto distante. Luego viene el otro nombre, el alias, la cola o joroba que arrastro con buen ánimo, sin ofenderme, en cierta medida porque nunca o casi nunca lo utilizan en mi presencia. Pepe el Tira, que es como mezclar arbitrariamente el cariño y el miedo, el deseo y la ofensa en el mismo saco oscuro. ¿De dónde viene la palabra Tira? Viene de tirana, tirano, el que hace cualquier cosa sin tener que responder de sus actos ante nadie, el que goza, en una palabra, de impunidad. ¿Qué es un tira? Un tira es, para mi pueblo, un policía. Y a mí me llaman Pepe el Tira porque soy, precisamente, ...

El dolor y los lenguajes del cuerpo - Xoroi

                                                           El dolor y los lenguajes del cuerpo - Xoroi En la descripción clínica de la fibromialgia, también encontramos estos signos clínicos considerados por Freud y la etiología propuesta por Beard de un “agotamiento” del sistema nervioso que por lo demás podría también ser resultado tanto de factores somáticos como psicosociales. Se señala la insatisfacción libidinal atribuída a la ausencia de capacidad de placer ( anhedonia ), lo que aproximaría desde este punto de vista a la neurastenia con las neurosis. La fenomenología del dolor remite, como pone de relieve el estudio de Santiago Castellanos, a estructuras, a tipos y a fenómenos clínicos variados, razón por la cual conviene tener muy presente que se trata de distinguir de las formas clásicas de conversión histérica, los “embro...

Mijail Bajtin: LA CULTURA POPULAR EN LA EDAD MEDIA Y EN EL RENACIMIENTO

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El oso antártico, de Federico Lavezzo

Escribe Sergio Chejfec en la contratapa del libro Para la memoria urbana de la ciudad de Córdoba, la escultura del oso polar es un misterio que sólo encuentra respuesta adecuada cuando se lo interpreta como error. Más aún si se tiene en cuenta que la misma ciudad que le da albergue, según recuerda esta novela de Federico Lavezzo, se funda también en la equivocación. Córdoba debería haberse levantado en otra región y la escultura del oso polar no debería haber existido. Sin embargo estos dos objetos son ciertos, forman parte del mundo, y si bien responden a muy distintas naturalezas, por eso mismo, por el empecinado error que representan y el espacio que comparten, han tramado un vínculo distraído y fatal a la vez, regido por la casualidad y el avance del tiempo histórico. La novela indaga el testimonio del lejano responsable del segundo error encarnado en el gran oso. Quiere, a través de su versión, aclarar el origen entre burocrático y político de esa presencia exótica, y r...

2METROS

El Polifemo de Góngora: La Belleza del Genio

                                                                                                                Nec, si quaesieris, odium Cyclops amorne Acidis in nobis fuerit praesentior, edam: par utrumque fuit... (... mira, si me preguntaras qué era en mí más apasionado  el amor  de Acis o el odio del Cíclope,  te diré: uno y otro eran iguales) Galatea.  Las Metamorfosis, L XIII, vs 756-757.  Ovidio ...Tibi enim succumbimus uni, quique Iovem et caelum sperno et penetrabile fulmen, Nerei, te vereor... (Que sólo ante ti me rindo, y yo, que desprecio a Júpiter, al cielo y al rayo penetrable, te venero a ti, Ne...